El suicidio entre adolescentes y adultos jóvenes en el continente americano ha aumentado en las últimas dos décadas. Se mantiene como la tercera causa de muerte entre quienes tienen 10 a 24 años, según un nuevo estudio publicado en la edición regional de The Lancet.
En 2021, más de 18.000 adolescentes y adultos jóvenes murieron por suicidio en la región. Aunque tres de cada cuatro defunciones por suicidio correspondieron a personas del sexo masculino, el incremento ha sido más rápido entre las mujeres.
Además, el aumento más pronunciado se observó en el grupo más joven, de 10 a 14 años, lo que plantea una preocupación urgente para la salud pública.
El artículo subraya que varios factores pueden estar asociados con este aumento, incluidos problemas de salud mental, el consumo de sustancias, la exposición excesiva a entornos digitales y el ciberacoso.
La evidencia también indica que muchos de estos factores son prevenibles o tratables, especialmente si se identifican de manera temprana.
En respuesta, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) lanzó en 2025 una iniciativa que busca fortalecer los planes nacionales, ampliar el acceso a servicios de salud mental y reducir el estigma en torno a estos temas.