Por Hernán Alejandro Olano García, doctor en Derecho Canónico.
Magnifica humanitas es el título de la primera carta encíclica de León XIV, dedicada a “la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial”.
El documento, dedicado al tema de “la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial”, lleva la firma del Papa León XIV con fecha del 15 de mayo, coincidiendo con el 135º aniversario de la promulgación de la encíclica Rerum Novarum de León XIII y, se dará a conocer hasta el próximo 25 de mayo.
El sábado 16 de mayo el Papa emitió un Rescripto, es decir una respuesta escrita a una solicitud o consulta, que viene a ser el prólogo a su encíclica sobre la Inteligencia artificial. Con este rescripto, que nació el tenor de la Constitución apostólica Praedicate Evangelium, que permite crear órganos interdicasteriales, surgió la nueva Comisión Interdicasterial para la Inteligencia Artificial, bajo la coordinación del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, el que con la dirección del cardenal Michael Czerny, tendrá la responsabilidad, al menos por un año, de coordinar la labor, junto con los delegados del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, del Dicasterio para la Cultura y la Educación, del Dicasterio para la Comunicación, de la Pontificia Academia por la Vida y, de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales.
El fundamento de esta comisión interdicasterial surgió en 2025, con el documento de los dicasterios de Doctrina de la Fe y del Dicasterio de la Cultura y la Educación, titulado Antiqua et Nova. Allí se advertía acerca de los riesgos de reducir la Inteligencia artificial a un mero procesamiento de datos subrayando que ninguna máquina puede sustituir plenamente la conciencia moral, la libertad o la capacidad espiritual del hombre.
En el actual documento, el Vaticano no pretende limitarse a reflexiones teóricas o éticas generales, sino también regular y coordinar el uso concreto de sistemas de Inteligencia artificial en sus estructuras administrativas académicas y comunicativas. Hay tres puntos principales sobre los cuales se estructura la creación de la comisión interdicasterial: El primero de ellos, es el desarrollo en las últimas décadas del fenómeno de la Inteligencia artificial y su uso acelerado y generalizado. En segundo lugar, los posibles efectos en el ser humano a través de la subordinación a la lógica de la eficiencia el cálculo o control del algoritmo. Y, En tercer lugar, la preocupación de la Iglesia por la dignidad de la persona humana en su desarrollo integral, ya que la Inteligencia artificial no solo modifica los sistemas económicos y laborales sino también la propia comprensión del ser humano en su dimensión espiritual.
En una semana, luego de superarse el embargo del documento, sabremos qué otros puntos traen Magnifica Humanitas. El tema no es nuevo, en un artículo que publiqué en la Revista de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, Vol. 58 # 158 (2019), pp. 153 a 163, bajo el título “HUMANISMO Y TECNOLOGÍA EN LOS PAPAS BENEDICTO XVI Y FRANCISCO”, reseñaba cómo el Papa Benedicto XVI quiso, en su tercera encíclica, Caritas in veritate, del 29 de junio de 2009, dedicar el último capítulo, numerales 68 al 77, El desarrollo de los pueblos y la técnica, lo que se encuentra unido al progreso de cada hombre, con sus propias limitaciones, sobre las que también, ya Pablo VI en Populorum Progressio, 258, había llamado “la cuestión social”, que como cuestión antropológica, implica “…no sólo el modo mismo de concebir, sino también de manipular la vida, cada día más expuesta por la biotecnología a la intervención del hombre.”