En Colombia, el consumo de contenido digital en menores de 12 años crece de manera progresiva con la edad, de acuerdo con reportes de la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC). Este comportamiento ha convertido al entretenimiento interactivo en una de las principales actividades dentro del hogar, pero también ha puesto sobre la mesa nuevos retos para padres y cuidadores.
Más allá del tiempo frente a la pantalla, factores técnicos como la latencia, el parpadeo de la imagen o la baja calidad visual pueden incidir directamente en la experiencia de juego, generando frustración e irritabilidad en los niños. En edades tempranas, estas situaciones pueden afectar la forma en que los menores gestionan emociones como el fracaso o la presión durante una partida.
Frente a este panorama, expertos coinciden en que el acompañamiento parental es clave. Conocer los videojuegos, establecer límites de uso y promover pausas activas permite transformar el gaming en un entorno de aprendizaje. Lejos de ser una actividad que deba restringirse por completo, el videojuego puede funcionar como un espacio seguro, un “sandbox”, donde los niños desarrollan habilidades como la resiliencia, la toma de decisiones y la autorregulación emocional.
También resulta fundamental que los padres se involucren en la experiencia de juego. Identificar los momentos de mayor tensión y enseñar herramientas como la respiración consciente o los descansos programados ayuda a que los niños aprendan a gestionar la frustración de manera saludable.
“El gaming puede convertirse en una herramienta para el desarrollo de habilidades si se aborda de manera gradual y con acompañamiento. Desde LG buscamos que la tecnología sea un aliado del bienestar familiar, eliminando barreras técnicas que pueden generar estrés en los más pequeños”, explica Catherin Ospina, gerente de mercadeo de LG Colombia.
En este escenario, la tecnología juega un rol determinante. La elección del televisor o monitor adecuado no solo impacta la calidad visual, sino también la experiencia emocional del usuario. Por ejemplo, los televisores LG OLED evo cuentan con tiempos de respuesta de 0,1 milisegundos, lo que permite que cada acción en el control se refleje de forma inmediata en pantalla, evitando retrasos que pueden afectar el desempeño en juegos de precisión.
Adicionalmente, estos equipos integran herramientas como el Optimizador de Juegos, que permite ajustar parámetros como la luz azul o activar modos de visualización pensados para entornos con poca iluminación, contribuyendo a una experiencia más cómoda para la vista de los niños.
En el segmento de monitores, la línea LG UltraGear ofrece tasas de refresco de hasta 240 Hz, reduciendo el desenfoque de movimiento y mejorando la fluidez de la imagen. Tecnologías como NVIDIA G-SYNC y AMD FreeSync Premium permiten una transición más estable entre cuadros, evitando interrupciones visuales que pueden generar fatiga o desconcentración.
“Queremos que los padres tengan la tranquilidad de que, al elegir un monitor UltraGear o un televisor OLED, están invirtiendo en herramientas que promueven un entorno de juego saludable, con altos estándares de calidad y cuidado”, añade Ospina.
El equilibrio entre hábitos adecuados y tecnología de alto rendimiento resulta clave para una experiencia de juego positiva. Al minimizar errores técnicos y optimizar la respuesta visual, los dispositivos permiten que los niños se concentren en el juego, desarrollen habilidades cognitivas y disfruten de una actividad que, bien gestionada, puede convertirse en un espacio de aprendizaje, entretenimiento y bienestar.