© UNOCHA/Giles Clarke Sudaneses desplazados, en su mayoría mujeres y niños, hacen cola para recibir alimentos en un punto de distribución de una cocina comunitaria de Save the Children en el campamento de Daba Naira, en Tawila.
En Sudán, casi cuatro millones de personas han regresado voluntariamente a sus lugares de origen, especialmente a Jartum, según informó Sung Ah Lee, directora general adjunta de la OIM, desde la capital sudanesa. Pero el regreso, lejos de ser el fin del calvario, es a menudo el comienzo de otra lucha por la supervivencia.
"Regresar a casa debería marcar el comienzo de la recuperación, pero en el Sudán de hoy es a menudo el inicio de otra lucha por la supervivencia. Ayer estuve en Jartum y vi que un gran número de personas regresan a zonas donde las viviendas y las infraestructuras críticas, incluidos el agua, la salud y la electricidad, han sido gravemente dañadas", declaró Lee.
La agricultura, clave para la economía y la alimentación del país, está especialmente amenazada. La OIM alerta de que, sin inversión urgente para restaurar servicios esenciales y reconstruir infraestructuras, los retornos no serán sostenibles.