La agencia de salud reproductiva de la ONU (UNFPA) calcula que unas 3100 mujeres embarazadas se encuentran entre las más de 200.000 personas que han huido del Líbano a Siria en las últimas semanas.
Unas 350 de estas mujeres darán a luz en los próximos 30 días.
Muchas, advierte la agencia, huyeron sin pertenencias y sobreviven a duras penas en refugios temporales saturados, que carecen de servicios de saneamiento, medicamentos o alimentos adecuados.
Las mujeres y las niñas que se desplazan se enfrentan a un mayor riesgo de sufrir violencia de género, incluyendo acoso, abuso sexual y explotación, al cruzar a Siria, un país que aún no se ha recuperado de 15 años de guerra.
Sin apoyo urgente, miles de mujeres y niñas se enfrentan a partos sin atención médica, a la violencia sin protección y a una crisis sin esperanza”, afirmó la representante de UNFPA en Siria, Enshrah Ahmed.
La agencia está desplegando equipos móviles y distribuyendo kits de higiene, pero la magnitud de las necesidades supera los recursos disponibles.
Los graves recortes presupuestarios sufridos por la agencia en 2025 obligaron a cerrar una de cada tres de sus instalaciones sanitarias y de protección en Siria.
UNFPA necesita urgentemente 45 millones de dólares para hacer frente a unas necesidades cada vez mayores.