En el contexto del conflicto entre Afganistán y Pakistán, un ataque en Kabul contra un centro de rehabilitación de drogas causó una masacre. Más de 400 personas que estaban siendo tratadas por adicciones murieron, y al menos 250 resultaron heridas, según la Organización Mundial de la Salud.
Los testigos describieron una escena de destrucción total y a cientos de personas buscando a sus familiares.
Thameen Al-Kheetan, de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, exigió una investigación independiente.
"La explosión de anoche en un centro de rehabilitación de drogas en Kabul, que según informes dejó decenas de pacientes muertos, debe ser investigada de forma rápida, independiente y transparente”, aseguró.
Según la Oficina, los responsables deben rendir cuentas conforme a las normas internacionales, los resultados deben hacerse públicos, y las víctimas y sus familias tienen derecho a reparaciones".
Desde que se intensificaron las hostilidades entre Pakistán y Afganistán a finales de febrero, otros 289 civiles afganos han muerto o resultado heridos, entre ellos 104 niños y 59 mujeres.
Decenas de miles han sido desplazados y muchas escuelas han cerrado. El Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Volker Türk, reiteró su llamamiento a todas las partes para que protejan a los civiles, permitan la ayuda humanitaria y pongan fin a los combates.